Eso dice Paula al teléfono mientras llora. Tiene 27 años y está llena de preguntas. Mirando las algas que invadieron la playa conoció a un chico que se llama Lucas. Tiene 19 años y sus respuestas son simples. Un día él le regaló el demo de su banda y decidió subalquilarle ese cuarto que a ella le sobra.
Ahí están los dos. En alguna ciudad de la costa atlántica, en un cuarto donde antes sólo había un teléfono y donde ahora hay una planta con nombre, un poco de música, olor a vino y donde cada uno, a su manera, está creciendo sin darse cuenta.
Dice el director, Nelson Valente: "Una familia esconde a su loco de todas las maneras posibles. Lo esconde del afuera y del adentro. Suprimirlo sería el ideal. El loco se desarrolla amorfo y monstruoso como un cuerpo dentro de un corset. Su habilidad – condena es decir lo que ve sin filtros. En El loco y la camisa lo subjetivo, cuando está unido al concepto de locura, se vuelve quizá objetivo. ¿Quiénes son los locos y quiénes los sanos? No existe mayor locura que la de vivir en la continua mentira. La irrealidad enloquece y pervierte. Y la maldad..., que se alimenta a sí misma sin descanso".
Pasen y vean!
A Marx le ha brotado un mechón de pelo rosa; la niña que pasea por el bosque se distrae en ardiente encuentro con lobo rojo de dimensiones colosales; una pequeña sobreviviente de la guerra dibuja la salvación.
Afuera todo está oscuro como vientre de ballena. Pero a todas las almas frágiles les llega su minuto de gloria. Porque para muchos, la revolución sigue siendo un sueño eterno.
HASTA EL BOLERO, SIEMPRE!: un espectáculo que reinterpreta libremente el universo del kamishibai: pequeño teatrito de madera usado por los cuentacuentos que relataban historias combinadas con imágenes en el Japón de entreguerras.
La torpe y dulce Maia muere en un accidente automovilístico pocos días después de terminar la secundaria. No entiende muy bien cómo pero en la caída da una vuelta entera al universo y llega al mundo de los muertos.
Allí hay un gran bosque con ranas que hablan su propio idioma, flores carnívoras que aman los diamantes y un pequeño pueblo apenas iluminado por faroles.
Y también está Freddy, un famoso escritor de libros de autoayuda.
Marcela, periodista joven y radiante, llega para entrevistarlo.
No sabe que esta visita creará un nuevo espacio en su corazón. Como cuando un muerto nos abraza en sueños
Dos sillas, una rama de árbol, unos trípodes de micrófono y unas linternas. Entran seis actores, tres hombres y tres mujeres vestidos como para salir de copas. Poco puede imaginarse de lo que allí sucederá;. Pero bastará; que la luz se apague y que unos actores comiencen a actuar, iluminados por otros actores, para que el proceso de sus seres nos introduzca, capture y lleve por el derrotero de una noche intensa y descarriada.
Durante una escena cotidiana en el futuro se manifiestan ciertas dificultades para detener el paso del tiempo. Pero si tenemos suerte, todos vamos a envejecer algún día, hasta las cosas más jóvenes del mundo.
En un auto inmóvil en medio de la ruta, esta familia frena el futuro para recordar el pasado y revivirlo incansablemente.
El padre recuerda cómo le enseñó a nadar su madre, las hijas recuerdan la banda de música que tenían con su padre cuando eran chicas. Todo es recuerdo. Son personajes melancólicos que no pueden ir hacia el futuro. Prefieren utilizar la música como refugio, armar una resistencia contra el paso del tiempo.
Sufridas y desesperadas. Son lo que sienten, creen que lo pueden todo, hombre y mujer.
Falocéntricas, ellas creen tenerlo, padeciendo su obviedad.
Tienen la capacidad de ver fantasmas , de tener sexo con toros y con topos.
Son poesía.
Dispuestas a cualquier cosa.
Aman sin piedad...
¡Alberto! No hay misterio
Sólo quieren ser amadas.
Punto de vista de la autora
"Cuanto más de cerca se observa a alguien, menos 'normal' resulta ser.
Este particular trío, -madre, hija y psiquiatra-, o se acerca demasiado o no se aleja lo suficiente.
Touché Doc deja ver, a través del humor, que nada resulta más irreal que el equilibrio."
El padre ha muerto. Dos hermanos que hace tiempo no se ven, viajan al Uruguay, última morada del padre y espacio mítico de su felicidad tardía, al encuentro de la segunda mujer de su padre, de la que tienen alguna referencia pero a la que desconocen. Un testamento de origen dudoso expresa la última voluntad del muerto: ser cremado y arrojado al mar desde el muelle donde conoció el amor. Es de noche y los tres esperan la salida de la luna. La espera va desnudando de a poco sus posiciones, viejas deudas de años, recuerdos y rencores. La presencia femenina los enfrenta ante la comparación con el padre, por ellos idealizado. Comparación que se vuelve hacia ellos con la violencia de lo reprimido. Con la carga del fracaso...
Bellos, largos y orgullosos los cisnes no emiten sonido durante toda su vida. Solo rompen su mudez en un único momento: cuando están a punto de morir. En ese mismo instante, cantan de una manera armoniosa y casi mágica. El resto de los cisnes saben de qué se trata, y guardan una suerte de respetuoso reconocimiento mientras su compañero está despidiéndose de la vida con ese único canto. La escena puede durar unos minutos, después de los cuales el cisne morirá y el lago seguirá siendo el mismo, con un silencio solamente roto por el chapotear de los animales. La pareja del cisne muerto se alejará del lugar, separándose de todos los que fueron sus compañeros, y nunca más se sabrá de ella.
El amor, la pasión y los comicios se entreveran, y los resultados inciertos encrespan los ánimos de los involucrados. Afuera una camioneta con altoparlante da vueltas a la manzana. Adentro, las voces, los discursos se enroscan como serpientes en torno al árbol prohibido. ¿Y si hubiera realmente una tercera posición?


